Mujeres que hicieron historia

30 03 2009

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Mujeres que hicieron

historia

Hipatia de Alejandría

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En el siglo IV se dio en Alejandría un pequeño renacimiento científico, iluminado por la más famosa de todas las mujeres de ciencia hasta Marie Curie. Durante quince siglos se pensó que Hypatia era la única mujer de ciencia en la historia. Aun hoy en día, por razones que están más emparentadas con una visión romántica de su vida y su muerte que con sus verdaderos logros, es frecuente que sea la única mujer mencionada en las historias de las matemáticas y de la astronomía.

El padre de Hypatia, Theón, era un matemático y astrónomo que trabajaba en el Museo. Supervisó todos los aspectos de la formación de su hija, educándola en un ambiente de pensamiento. Según la leyenda, estaba decidido a que se convirtiera en “un ser humano perfecto, desarrollando para ella una rutina física para asegurarle un cuerpo saludable y una mente muy funcional. Entre ambos se creó una fuerte atadura al enseñarle y compartir su propio conocimiento, así como su pasión por la búsqueda de respuestas a lo desconocido. Era realmente una joven excepcional. La mayoría de los historiadores cree que superó el conocimiento de su padre a una edad muy joven Theon instruyó a Hypatía en el conocimiento de las diferentes religiones del mundo y le enseñó el arte de la oratoria, así como los principios de la enseñanza, lo que motivo que personas de otras ciudades vinieran a estudiar con ella. Viajó a Atenas y a Italia, impresionando a todos los que la conocieron por su inteligencia y su belleza. Al volver a Alejandría, se dedicó a la enseñanza de las matemáticas y la filosofía. El Museo había perdido su preeminencia, y Alejandría contaba con escuelas diferentes para paganos, judíos y cristianos. Sin embargo, enseñaba a miembros de todas las religiones, y quizá haya sido titular de una cátedra municipal de filosofía.

La mayoría de sus escritos de eran libros de texto para sus estudiantes. Ninguno ha permanecido intacto, pero es posible que partes de su obra estén incorporadas en los tratados existentes de Teón. Hay alguna información sobre sus talentos (astronomía, astrología y matemáticas) en las cartas de su alumno y discípulo Sinesio de Cirene, el rico y poderoso obispo de Tolemaida.

Su trabajo más importante de fue en álgebra. Escribió un comentario sobre la Aritmética de Diofanto, en 13 libros. Éste vivió y trabajó en Alejandría en el siglo III, y se le ha llamado “padre del álgebra”. Desarrolló las ecuaciones indeterminadas (diofánticas), es decir, ecuaciones con soluciones múltiples. (Un ejemplo común de este tipo de problema son las diferentes maneras en que se puede cambiar una libra esterlina, empleando monedas de diferentes denominaciones: 50 peniques, 20 peniques, etc.) También trabajó con ecuaciones cuadráticas. Los comentarios de Hypatía incluían algunas soluciones alternas y muchos nuevos problemas, que luego fueron incorporados a los manuscritos diofánticos.

También escribió un tratado Sobre la geometría de las cónicas de Apolonio, en ocho libros. Apolonio de Perga fue un geómetra alejandrino del siglo III a.C., a quien se deben los epiciclos y los deferentes para explicar las órbitas irregulares de los planetas. El texto de Hypatia era una vulgarización de su obra, facilitando el entendimiento de estos conceptos. Como sus antepasados griegos, sentía gran atracción por las secciones cónicas (las figuras geométricas que se forman cuando un plano pasa por un cono). Después de su muerte, las secciones cónicas cayeron en el olvido hasta comienzos del siglo XVII, cuando los científicos se dieron cuenta de que muchos fenómenos naturales, como las órbitas, se describían mejor por medio de las curvas formadas por secciones cónicas.

Theon revisó y mejoró los Elementos de geometría de Euclides, y su edición es la que todavía se emplea en nuestros días. Es probable que Hypatia haya colaborado con él para la revisión. Más tarde los dos escribieron juntos por lo menos un tratado sobre Euclides; también es autora de por lo menos uno de los libros de la obra de Theon sobre Tolomeo. Éste había sistematizado todos los conocimientos contemporáneos sobre matemática y astronomía, en un texto de trece libros que llamó modestamente Tratado matemático. Los eruditos árabes medievales le dieron el nombre de Almagesto (“Gran libro”). El sistema de Tolomeo siguió siendo el trabajo astronómico más importante que había hasta Copérnico, en el siglo XVI. Es posible que el Canon astronómico (las tablas que elaboró para los movimientos de los cuerpos celestes) haya formado parte del comentario de Theón sobre Tolomeo, pero también puede haber constituido una obra aparte.

Además de la filosofía y las matemáticas, se interesaba en la mecánica y la tecnología práctica. En las cartas de Sinesio están incluidos sus diseños para varios instrumentos científicos, incluyendo un astrolabio plano, aunque sin embargo otras fuentes fechan este instrumento por lo menos un siglo antes. Claudius Ptolomeo escribió sobre el astrolabio plano, su padre escribió un tratado que era la base para mucho de los que se escribió después en la Edad Media. El astrolabio plano se usaba para medir la posición de las estrellas, los planetas y el Sol, y para calcular el tiempo y el signo ascendente del zodíaco.

Hypatia también desarrolló un aparato para destilación de agua, un instrumento para medir el nivel del agua, y un hidrómetro graduado de latón para determinar la gravedad específica de los líquidos (densidad).

Alejandría en el siglo IV era un centro de estudiosos neoplatónicos. Aunque es posible que estudiase en la escuela neoplatónica de Plutarco el Joven y su hija Asclepigenia en Atenas, su tipo de neoplatonismo era más tolerante y estaba basado en las matemáticas. Había rivalidad entre las escuelas neoplatónicas de Alejandría y Atenas; la escuela de Atenas daba importancia a la magia y a lo oculto. Para los cristianos, sin embargo, todo platónico era un peligroso hereje.

El asesinato de Hypatia está descrito en la obra de un historiador cristiano del siglo V, Sócrates el Escolástico:

Los hechos ocurrieron en marzo de 415, justo un siglo después de que los paganos hubieran asesinado a Catalina, una erudita alejandrina cristiana. Los asesinos eran parabolanos, monjes fanáticos de la iglesia de San Cyrilo de Jerusalén, quizá ayudados por monjes nitrios. No se sabe si Cyrilo ordenó directamente el asesinato, pero por lo menos creó el clima político que hizo posible tan atroces hechos. Más tarde Cyrilo fue canonizado.

Orestes informó del asesinato y solicitó a Roma que se iniciara una investigación. Luego renunció a su puesto y huyó de Alejandría. La investigación se pospuso repetidas veces por “falta de testigos” y más tarde Cyrilo proclamó que estaba viva en Atenas. El brutal asesinato de Hypatia marcó el final de la enseñanza platónica en Alejandría y en todo el Imperio romano.

Con la difusión del cristianismo, la aparición de numerosos cultos y el caos religioso generalizado, el interés en la astrología y el misticismo sustituyó a la investigación científica. En 640 los árabes invadieron Alejandría y destruyeron lo que quedaba del Museo. Pero aunque Europa ya había entrado en la era del oscurantismo, la ciencia griega sobrevivió en Bizancio y floreció en el mundo árabe.

Aunque la vida de Hypatía acabó trágicamente, su obra permaneció y después Descartes, Newton y Leibniz extendieron su trabajo. Alcanzando logros extraordinarios para una mujer de su época. Los filósofos la consideraron una mujer de gran conocimiento y una maestra excelente.

Aspasia de Mileto

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Aspasia estuvo unida a Pericles desde aproximadamente el año 445 a. C. hasta la muerte de éste en 429 a. C. Fue maestra de retórica y tuvo una gran influencia en la vida cultural y política de Atenas. Se dice que fue una mujer muy hermosa e inteligente, que tuvo un gran poder y despertó la admiración y el respeto de filósofos, artistas e ilustres demócratas, así como la hostilidad de los sectores más reaccionarios de la sociedad ateniense.

La vida de Aspasia de Mileto viene envuelta en un halo de misterio. Se desconocen tanto la fecha de su nacimiento (que fue alrededor del 470 a. C.) como la de su muerte.

Para confirmar el modo en el que pasaron a la historia muchas mujeres del pasado, el de Aspasia es un ejemplo más que demuestra el lugar y el valor que se les ha dado a muchas: de ella sólo se tienen noticias fiables de su vida en el período comprendido entre su unión con Pericles y la muerte de Lisicles, su segundo marido, en 427 a. C. No sería apresurado concluir de esto que la historia valoró su vida mientras estuvo unida a algún hombre…

Por otro lado, muchos de los testimonios que nos han llegado sobre Aspasia son obra de calumniadores y autores hostiles, que la atacaron, ridiculizaron y vilipendiaron por su inteligencia y sus ideas avanzadas, y por su supuesta influencia negativa en la política ateniense. Entre estos calumniadores destacan Aristófanes, que en su obra “Acarnienses” la presentó como la principal inspiradora de la política de Pericles, y el poeta Hermipo, que incluso ejerció la acusación en el proceso abierto contra ella por “ofensas a los dioses”.

Desde muy joven leía entusiasmada las obras de poetas y filósofos, especialmente las de Pitágoras, de quien aprendió que en el cosmos todo es número y armonía.

Ya en su adolescencia era un portento de belleza e inteligencia, que deleitaba a hombres jóvenes, maduros y ancianos, intelectuales, atletas y militares.

Cuando un antiguo arconte ateniense llamado Sofrón llegó a Mileto, quedó entusiamado con la joven Aspasia, y fue él quen le habló de las maravillas de Atenas, que era la ciudad más avanzada de su tiempo y donde además había una clase de mujeres, llamadas hetairas (sobre quienes un día subiré un post especila), que tenían una gran influencia y poder, vivían libremente y podían compartir las mismas inquietudes culturales y políticas que los hombres.

Aspasia marchó rumbo a Atenas en torno al año 450 a. C. Hay diversas controversias en lo referente a la formación de Aspasia como experta en retórica. Unos piensan que adquirió estos conocimientos en Mileto, dado que en las ciudades jonias los niños y las niñas convivían en la escuela pública y compartían el aprendizaje en plano de igualdad. Otros, por el contrario, opinan que su formación pudo tener lugar ya en Atenas, que era en aquellos momentos un foco de atracción de sofistas y retóricos, y ella bien pudo adquirir estos conocimientos de maestros como Antifonte de Ramnos.

Hacía el año 445 a. C. Aspasia conoció a Pericles, líder del partido democrático y que desde el año 461 a. C. era la máxima autoridad política de Atenas. Pericles y Aspasia se enamoraron perdidamente y fueron amantes durante varios años, hasta que finalmente Pericles se divorció de su mujer, con la que tenía dos hijos, y pasó a vivir públicamente su amor con Aspasia. Incluso contrajeron matrimonio, lo cual era insólito pues la tradición impedía a los ciudadanos atenienses casarse con mujeres extranjeras.

Pese a ello, Pericles la prefirió a todas las demás mujeres, por ser, en opinión de Plutarco, una “mujer sabia y astuta”. Aspasia encajó perfectamente en el círculo de amistades de Pericles (algunos sofistas, entre ellos Anaxágoras). Tan es así, que el mismo Sócrates frecuentó su casa, y varios de los que la trataron llevaban a sus propias mujeres para que la oyesen. Aspasia llegó a ser muy famosa. Hacía el año 440 a. C. nació el único hijo de su unión con Pericles, llamado Pericles el Joven, que llegaría a ser general ateniense y quien moriría ejecutado tras la Batalla de Arginusas en el año 406 a. C.

Donde quiera que adquiriese Aspasia su formación, es innegable su condición de experta en retórica, tanto en el aspecto logográfico como en lo concerniente a su faceta pedagógica. Por su extrema pericia en este arte y por su capacidad para rodearse de los más ilustres y reconocidos intelectuales de su época, y por contribuir de forma activa al florecimiento de la vida cultural en Atenas, consiguió la admiración de los hombres más ilustres. Su talento como profesora de retórica aparece mencionado por numerosos autores importantes del mundo antiguo, como Platón, Jenofonte, Plutarco o Cicerón, quienes alabaron sus capacidades.

Poco se sabe de la vida de Aspasia tras la muerte de su segundo marido. Parece ser que se retiró de la vida pública, y que vivió en una casa de campo donde daba lecciones a jóvenes alumnas con el objetivo de transmitir sus conocimientos. Se desconoce la fecha de su muerte, que probablemente aconteció en torno al año 400 a. C.

Theano

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Bajo el nombre de Theano se esconde la primera mujer, de la que se tienen indicios históricos, que hizo aportaciones a las Matemáticas. Para situarla en el tiempo, hay que remontarse al siglo VI a.C., a la antigua Grecia, más concretamente al año 546, a Crotona, donde nació. Según Peter Gorman [2], Theano fue hija de Brontinus, del que sabemos que pertenecía al grupo religioso de los órficos (los cuales proponían una innovadora interpretación del ser humano, como compuesto de un cuerpo y un alma, un alma indestructible que sobrevive y recibe premios o castigos más allá de la muerte) que suponía un enfrentamiento a las tradiciones religiosas vigentes en ese momento en Grecia. Al igual que los órficos, los pitagóricos le debían muchas de sus creencias a la mitología egipcia, por lo que no parece extraño que Theano se convirtiese en una discípula de Pitágoras (572 – 497 a.C.) e ingresara en el grupo de los pitagóricos.

Pasados unos años y debido a las especiales facultades de Theano, ésta pasó a ser profesora en la escuela de Crotona dirigida por Pitágoras, quien no hacía ningún tipo de discriminación sexista para pertenecer a la misma, cosa que no podemos decir de muchos y muy buenos matemáticos contemporáneos que vetaban de forma injusta a las mujeres y las relegaban a tareas domésticas. Prueba de lo anterior es que se pueden contabilizar hasta 16 mujeres que formaron parte de la comunidad pitagórica más antigua, entre las que podemos citar a Aristoclea.

Según Gorman, Theano se casó con Pitágoras cuando éste ya era viejo, y tuvieron una hija llamada Damo así como un hijo llamado Telauges. No hay unanimidad al respecto, ya que hay otra corriente de historiadores que afirma que fueron padres de tres hijas (Damo, Myria y Arignote) y dos hijos.

Se cuenta que un discípulo joven se prendó de Theano en cuanto la vio y preguntó su edad a Pitágoras, quien le respondió: “Theano es perfecta y su edad es un número perfecto”. “Maestro, ¿no podría usted darme más información?”, insistió el enamorado, a lo que el pensador contestó: “La edad de Theano, además de ser un número perfecto, es el número de sus extremidades multiplicado por el número de sus admiradores que es un número primo”.

Después de que la academia de Pitágoras consiguiera controlar el gobierno local de Crotona, el pueblo entró en cólera y destruyó la escuela, lo que hizo que los profesores y estudiantes fuesen asesinados (como es el caso del propio Pitágoras) o se viesen obligados a huir.

Theano pudo salvarse y se exilió llevándose consigo gran parte de los escritos de su marido gracias a la inestimable ayuda de su hija Damo. Cogió las riendas de la comunidad pitagórica y se dedicó a expandir sus conocimientos en Grecia y Egipto. Ella y sus hijas destacaron como médicos (hay que recordar que para los pitagóricos el cuerpo humano era una copia en miniatura del universo). Una anécdota a este respecto  nos dice que en un debate con el médico Euryphon sobre la naturaleza del desarrollo del feto, Theano y sus hijas lo convencieron con su argumento de que el feto era viable después del séptimo mes.

Debido a que todos los trabajos eran escritos bajo el nombre de Pitágoras, resulta difícil determinar quién es realmente el autor. Los trabajos escritos por los pitagóricos no se conservan en papel y los conocemos gracias a los escritos de otros autores como Platón y Herodoto. Con estas premisas, las principales obras que se atribuyen a  Theano son: una biografía de Pitágoras, un teorema sobre la proporción áurea, aportaciones varias a la teoría de números, a la teoría de poliedros regulares, a la Cosmología, al origen del Universo, a la Física, a la Medicina, a la Psicología Infantil y un tratado “Sobre la Piedad”, del que se conserva el fragmento siguiente en el que hace una disquisición sobre el número:

El principal trabajo atribuido a Theano, como afirma Ethel W. McLemore, versa sobre la famosa proporción áurea. Como la constante geométrica π, el número de oro Φ (denotado así en honor al escultor griego Fidias) es un número irracional que aparece con mucha frecuencia en la naturaleza y cuyo valor aproximado es 1.6180. En geometría, un rectángulo áureo es aquel cuyos lados están en proporción áurea, por ejemplo, 13:8. Tanto en la Grecia Antigua como en Egipto, se usó esta proporción para construir numerosos edificios (el Partenón, las pirámides, etc.). Actualmente conocemos que algunos patrones de crecimiento observados en la naturaleza siguen la proporción áurea como, por ejemplo, las espirales de la concha del Nautilus y en la espiral doble de las flores de girasol.

Por otro lado, en un tratado sobre la construcción del universo, Theano expone que éste está formado por diez esferas concéntricas: el Sol, la Luna, Saturno, Júpiter, Marte, Venus, Mercurio, la Tierra, la Contra-Tierra, y las estrellas. Los siete primeros describen una órbita en torno a un fuego central. Las estrellas están fijas y se consideran inmóviles. En su teoría, las distancias entre las esferas y el fuego central están en la misma proporción que los intervalos en las escalas musicales.

Para finalizar, hemos de señalar que existen varias conjeturas sobre el padre de nuestra protagonista, así como sobre la existencia de una segunda Theano que vivió en el siglo IV a.C., hecho que se recoge en la gran enciclopedia bizantina del siglo X, denominada Suda, según la cual procedía de Metapontum, un pueblo de la costa sur de Italia cercano a Crotona.

María la judía

María La Profetisa o Miriam La Profetisa vivió probablemente en el siglo III dC. y fue una de las primeras alquimistas. Algunas fuentes dicen que María La Judía fue Miriam la hermana de Moisés y Aarón; otros historiadores la identifican con María Magdalena. El Baño María es su contribución más conocida.[1] La mención más concreta de su nombre en el contexto de la alquimia es en Zósimo de Panópolis, alquimista griego quien en el siglo IV escribió los más antiguos libros sobre alquimia.[2

Agnodice

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Joven brillante de la alta sociedad ateniense, Agnodice se siente frustrada por la prohibición de estudiar que enfrentan las mujeres. Estimulada por su padre, se corta el cabello y se viste de hombre para poder asistir clases, especialmente a las del célebre médico Herófilo. En el año 350 antes de nuestra era, el 3 de junio, obtiene los mejores resultados en el examen de medicina y se hace ginecóloga, sin revelar aún su verdadera identidad. Pronto las pacientes afluyen a su consulta y los demás médicos, celosos por su éxito, hacen correr el rumor de que se estaría aprovechando de su profesión para seducir y corromper a las mujeres casadas. Acusada de violación a dos pacientes, Agnodice se ve obligada revelar su identidad y corre el riesgo de ser condenada a muerte por haber ejercido siendo mujer. Una multitud de sus pacientes declara ante el templo que si Agnodice es ejecutada, morirá con ella. Presionados por la multitud, los magistrados absuelven a Agnodice y le permiten continuar el ejercicio de la medicina. Al año siguiente, el Consejo Ateniense modificará la ley y autorizará a las mujeres a estudiar dicha carrera.

Aglaonike

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Aglaonike vivió alrededor del año 400 antes de Cristo. Nació en Tesalia y es conocida como la primera astrónoma de la historia occidental. Esta mujer seguramente estudió en la Mesopotamia pues conocía a la perfección los ciclos de saros que estudiaron los caldeos y con los cuales podía predecir eclipses con genial precisión para la época.

Tal capacidad seguramente le dio un poder importante en su sociedad que estaba íntimamente ligado al temor que algunos fenómenos celestes como los eclipses producían en la gente. “Quien podía hacer desaparecer la Luna” era el apelativo con que se la conocía a Aglaonike, un “sobrenombre” que denotaba más miedo que admiración.

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Hiparquía

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Hiparquía (Maronea, Tracia, ca. 346 a. C.ca. 300 a. C.) fue una de las primeras mujeres filósofas. Convivió, pese a la inicial oposición de su familia, con Crates de Tebas y compartió con él la peculiar forma de vida de la escuela cínica. Teodoro el Ateo, que se reía de ella, le preguntó por qué no se dedicaba a las tareas propias de su sexo. Hiparquía, consciente de lo que podía haber de revolucionario en su actitud, le respondió: “¿Crees que he hecho mal en consagrar al estudio el tiempo que, por mi sexo, debería haber perdido como tejedora?”.

Aparte de las “Vidas de Crates y de Hiparquía”, de Diógenes Laercio, es muy recomendable leer la aproximación literaria de Marcel Schwob a la figura de Crates, en sus “Vidas imaginarias”.

Salpe

Esta mujer ejerció de comadrona en Lemnos, donde aplicó la saliva a la medicina para poder restaurar la sensación de un miembro entumecido, otros de sus inventos fueron para curar la rabia de los perros, que tenían que comer sapos vivos.

Hay discrepancias sobre la veracidad de aportaciones de esta mujer, si solo era una comadrona que atrajo la atención de Plitio, ya que la única referencia a esta mujer es la de este escritor.

Safo

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(Lesbos, actual Grecia, s. VII a.C.-id., s. VI a.C.) Poetisa griega. Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de quien tan sólo se conservaron 650 versos, extraídos de citas tardías y del moderno estudio de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, con la exepción de un corto exilio en Sicilia motivado por las luchas aristocráticas.

Supuestamente perteneciente a la aristocracia, llevó la vida propia de las mujeres de la clase alta, alejadas necesariamente del ambiente de luchas e intrigas políticas; según una tradición que parte de Anacreonte, era homosexual. Se la ha presentado siempre como profesora de una escuela de poesía fundada por ella, lo que es difícil de certificar, aunque sí es cierto que convivía con sus compañeras en un clima distendido y propicio a la contemplación y recreación en el arte y la belleza.

De su obra, que al parecer constaba de nueve libros de extensión variada, se han conservado algunos Epitalamios, cantos nupciales para los cuales creó un ritmo propio y un metro nuevo, que pasó a denominarse sáfico, y fragmentos de poemas dirigidos a algunas de las mujeres que convivían con ella.

En ellos se entrevé la expresión de una subjetividad que se recrea en sutiles oscilaciones de ánimo, en un intento de dar forma a la pasión. Presenta la pasión amorosa como una fuerza irracional, situada entre el bien y el mal, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia, e incluso produce reacciones físicas, como las que describe detalladamente en uno de sus poemas, el más completo que se ha conservado de ella.

Alia Cándida

Alia Cándida nació probablemente en Laminium, en Ciudad Real en el seno de una familia rica desde hacía ya varia generaciones. Ésta mujer fue patrona de una asociación formada por libertos y clientes que estaba compuesta por las clases populares que se reunían bajo una persona poderosa para defender sus intereses, poniéndose a menudo bajo la protección de un poderoso. En esta ocasión, la patrona natural era Alia Cándida, a la que estaban todos ligados por lazos de clientela, que obligaba a respeto y ayuda de los clientes a sus patronos y a la protección de éstos a aquellos. Los esclavos liberados, libertos, mantenían también este tipo de relación con su antiguo propietario.  Alia alcanzó el sacerdocio del culto imperial en su ciudad, Laminium, siendo nombrada flamínica perpetua vitalicia.





9 03 2009

Cipariso

En la mitología griega,un mito ambientado en Quíos habla de Cipariso (Griego: κυπάρισσος, “Kyparissos” Latin: cupressus, (ciprés), un joven muchacho hijo de Télefo, descendiente de Heracles, que fue uno de los amantes del dios Apolo. Se trata de un mito de época helenística, que también aparece en la literatura latina y en varios frescos de la ciudad romana de Pompeya.

Según el mito Cipariso se enamoró locamente de Apolo y este mas tarde le regaló una jabalina para cazar, pero por error el muchacho mató a su ciervo domesticado. Tanto fue su duelo y dolor que pidió al dios Apolo que le permitiera llorarlo para siempre. El dios aceptó su súplica y lo convirtió en un ciprés, árbol relacionado con el duelo y el dolor por los seres queridos.

                                            

Según algunos autores el mito representa el paso de la adolescencia de la madurez, mostrando un muchacho que se inicia en la caza y las artes de la guerra y que debe cambiar para convertirse en adulto.

De acuerdo con una tradición diferente Cipariso era hijo de Orcomenos, hermano de Minias y el mítico fundador de la ciudad de Kyparisso en Fócida, posteriormente llamada Anticyra.

   





Venus el planeta brillante

17 11 2008

 

 

 

 

Venus

 

 

El planeta brillante

 

 

Datos fundamentales :

 

Distancia del Sol: 0,72 unidades astronómicas (las unidades es la distancia Tierra-Sol)

 

Masa: 0,817 veces la de la Tierra

 

Diámetro: 12249Km

 

Traslación: (sistema de referencia ligado a las estrellas) unos 225 días

 

No tiene satélites

 

Por un extraño contraste, mientras que Mercurio, totalmente carente de atmósfera, muestra clarísimamente  sus caracteres quemados por el Sol, el segundo de los planetas del sistema solar, Venus esconde su superficie bajo una densa atmósfera cuajada de grandes masas de nubes. Al telescopio se ven vagas manchas, que son los claroscuros en el manto de nubes percibidas de manera bastante confusa a causa de la distancia; en el pasado estas manchas provocaron ideas encontradas sobre el período de rotación del planeta, que parecía muy difícil de adivinar.

   

El enigma se resolvió en los años 60 utilizando grandes radiotelescopios como rádar. Las radioondas atraviesan las nubes libremente y, al ser reflejadas, se ha descubierto el período de rotación del astro (243 días, al contrario que la tierra) y se han realizado mapas.

   

Muchas sondas de la serie americana Mariner y de la rusa Venera han viajado hasta el planeta. Estas exploraciones han permitido definir las características de la atmosfera a nivel del suelo, que son: presión comparable a la que se encuentra bajo el mar a 1000m de profundidad y temperatura de casi 500 grados, capaz de fundir el plomo. La altísima temperatura provoca la formación de torbellinos atmosféricos y una violentísima circulación de nubes que dan la vuelta al planeta en menos de cuatro días, las nubes están compuestas por gotitas de ácido sulfúrico inmersas en grandes volúmenes de anhídrido carbónico. Esto completa el cuadro de Venus, mundo totalmente inhóspito e inadecuado para la vida.

 

 

 

 

Introducción

 

Venus es la diosa del deseo; por eso es posible que el origen de este nombre esté en la raíz sánscrita van, que significa precisamente deseo, y que da lugar al verbo de movimiento venire, con el que también se asocia este nombre. Es excesiva su antigüedad para que podamos darle alcance. La misma diosa aparece con distintos nombres en todas las culturas. Y es que ¿cómo puede un pueblo desarrollarse en plenitud si no diviniza el amor y el deseo? Es la misma historia, es el mismo reflejo del alma humana que se esfuerza por ennoblecer y santificar su instinto de reproducción igual que ha santificado y sacralizado su instinto de conservación en los ritos y en los sacrificios. La más antigua aparición de esta diosa la registramos en Fenicia con el nombre de Astarté, que tampoco está sola, sino asociada a Istar en Asiria y Athor en Egipto. Es una diosa del gran ciclo de la media luna creciente como símbolo de la fertilidad, representación cósmica de los cuernos del toro y de la vaca. Por eso la Venus prehelénica lució cuernos: fue la época de divinización de los bóvidos, que prestaron un servicio inestimable a la humanidad al relevarla de funciones que hasta entonces habían pesado sobre ella. Sólo así se explica el gran entusiasmo que despertó. Cuando Venus llega a Grecia con el nombre de Afrodita ha completado su transformación. Se ha deshecho de los cuernos; la vaca ha abierto paso a la mujer. A una bellísima mujer. Es la mujer. Con formas muy pronunciadas al principio, para acabar siendo el prototipo mismo de la belleza y de la seducción.

La Venus romana tuvo que mirarse en la Afrodita de los griegos. Antes había sido Feronia y Flora en sus manifestaciones itálicas como diosa de la naturaleza. Pero la fuerza de Venus era imparable. A la nueva diosa, que absorbió las funciones de las anteriores, se le asignaron los atributos de madre de toda fecundidad y fuente de toda belleza. Se multiplicaron sus templos y sus fiestas, se le consagró el mes de abril, se ensalzó tanto su virginidad (su condición de doncella) como su maternidad (Venus Mater se la llamó o Venus Genitrix, y Venus Felix, y Venus Vicrix). Todas las virtudes y todas las bendiciones tuvieron su asiento y su culto en Venus. Los mitos la hacen nacer como hija de Júpiter y Dione, esposa de Vulcano y amante de Marte. Todo el cielo gira a su alrededor. Pero antes la habían hecho nacer del Cielo y del Día, criatura cosmogónica que vuelve a aparecer naciendo de la espuma del mar, vestida de espléndida cabellera que adorna su desnudez. Es el principio de la fecundidad y de la generación universal, es el planeta Venus y es la luna al mismo tiempo, que preside y promueve desde el cielo toda fecundidad. Pero el pueblo no se conformó con una diosa ten celeste y lejana. La prefería más cerca, más parecida a lo mejor de sí mismo, a sus anhelos, a sus ideales, a su deseo. Así se transformó Venus en la diosa de la gracia y de la belleza, en la belleza misma.

 

 Culto

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli.

Su culto empezó en Ardea y Lavinio (Lacio). El 15 de agosto de 293 a. C. le fue dedicado su templo más antiguo del que se tiene constancia, y el 18 de agosto se instituyó la fiesta llamada la Vinalia Rustica. El 25 de abril de 215 a. C. le fue dedicado un templo fuera de la Porta Collina en la colina Capitolina para conmemorar la derrota romana en la Batalla del Lago Trasimeno.

 

Deidades relacionadas

Venus solía estar relacionada con la diosa griega Afrodita y la deidad etrusca Turan, tomando prestados aspectos de ambas.

Adicionalmente, Venus ha sido comparada con otras diosas del amor: Rembha (hindú), Milda (lituana), Frigg y Freyja (nórdica), Ishtar (mesopotámica), Isis (egipcia), Inanna (sumeria), Astarté (fenicia), Reitia (de los vénetos), Uni-Astre (láminas de Pyrgi), Suadela y Ushas en la religión védica. Ushas también está vinculada con Venus mediante un epíteto sánscrito que se le aplica, vanas- (‘adorabilidad’, ‘deseo’, ‘anhelo’), que es un cognado de Venus, sugiriendo una relación protoindoeuropea mediante la raíz reconstruida *wen-, ‘desear’.

Otra interesante asociación con Venus es el dios letón Auseklis, cuyo nombre procede de la raíz aus-, ‘aurora’. Tanto Auseklis como Mēness (‘luna’) son Dieva dēli (‘hijos de dios’).

 

 PARA QUE BEAN QUE TODAS LAS RELIGIONES SON COPIAS UNAS DE LAS OTRAS. 

  

Sergio Gauchia Galmes 1BAC V