DEMÉTER

6 03 2009

DEMÉTER

Deméter (en griego antiguo Δημήτηρ: Dēmétēr o Δημητρα: Dēmētra, ‘diosa madre’) Hija de Cronos y Rea. Pertenece a la segunda generación divina.

Su personalidad es muy distinta a Ges que es la tierra en su matiz cosmogónico, mientras de Deméter es la tierra cultivada. Deméter es hermana (y esposa ocasional) de Zeus.

Es la diosa griega de la agricultura, nutricia pura de la tierra verde y joven, ciclo vivificador de la vida y la muerte, y protectora del matrimonio y la ley sagrada. Se la venera como la «portadora de las estaciones» Junto a su hija Perséfone eran los personajes centrales de los misterios eleusinos que también precedieron al panteón olímpico.

En la mitología romana se asociaba a Deméter con Ceres. Cuando se le dio a Deméter una genealogía, se dijo que era hija de Crono y Rea, y por tanto hermana mayor de Zeus. A sus sacerdotisas se les daba el título de Melisas.

Según el retórico ateniense Isócrates, los mayores dones que Deméter daba a los atenienses eran el grano, que hacía al hombre diferente de los animales salvajes, y los misterios eleusinos, que le daban mayores esperanzas en esta vida y en la otra.

En honor a Deméter de Misia se celebraba una fiesta en Pellene, Pausanias visitó el santuario de Deméter en Misia en su viaje de Micenas a Argos, pero todo lo que pudo sonsacar para explicar el arcaico nombre fue un mito de un misio epónimo que veneraba a Deméter.
Los lugares de culto a Deméter más importantes no se concentraban en ninguna región concreta del mundo griego: Eleusis, en Sicilia, Hermíone, en Creta, Megara, Celeae, Lerna, Aegila, Muniquia, Corinto, Delos, Priene, Acragas, Iasos, Pérgamo, Selino, Tegea, Thorikos, Dion, Licosura, Mesembria, Enna y Samotracia.

Deméter enseñó a la humanidad las artes de la agricultura: sembrar semillas, arar, recolectar, etcétera. Era especialmente popular entre las gentes del campo, en parte porque eran los beneficiarios más directos de su ayuda, y en parte porque eran más conservadores a la hora de mantener las viejas costumbres

El mito de Deméter y Poseidón
Los nombres de Deméter y Poseidón están relacionados en las primeras inscripciones en lineal B halladas en Pilos, donde aparecen como PO-SE-DA-WO-NE y DA-MA-TE en el contexto sagrado de echar a suertes. El elemento «DA» que aparece en ambos nombres está aparentemente conectado con una raíz protoindoeuropea relacionada con la distribución de tierras y honores (compárese con el latín dare, ‘dar’). Poseidón (cuyo nombre parece significar ‘consorte de la distribuidora’) persiguió una vez a Deméter, en su forma original de diosa-yegua. Ella se resistió a Poseidón, pero no pudo ocultar su origen divino entre los caballos del rey Oncos. Poseidón se transformó en semental y la cubrió. Deméter se puso literalmente furiosa (Deméter Erinia) por este asalto, pero lavó su ira en el río Ladón (Deméter Lusia). Le dio a Poseidón una hija, cuyo nombre no podía ser pronunciado fuera de los misterios eleusinos, y un corcel de negras crines llamado Arión. En Arcadia se había adorado históricamente a Deméter como una deidad con cabeza de caballo.

El mito de Perséfone y deméter
La leyenda comienza con Perséfone recogiendo flores en una pradera de Enna de Sicilia, aunque el himno de Homero dedicado a Deméter habla de forma imprecisa de la llanura de Misa, aunque otras tradiciones sitúan el hecho en Eleusis junto al Cefiso o en Arcadia, al pie del monte Cileno. Ella crecía feliz junto a las otras hijas de Zeus, Atenea y Artemisa. De repente, cuando cortaba un narciso, la tierra se abre a sus pies y surge Hades, que rapta a la joven.
Perséfone grita pidiendo auxilio a su madre, Deméter al oírla acude en su ayuda, al no encontrarla, comienza para ella un largo peregrinaje en pos de la muchacha. Durante nueve días y nueve noches recorre el mundo, sin comer, beber, errante con una antorcha en cada mano buscando a su hija.
Una tradición local afirma que fueron los habitantes de Hermíone, en la Argólide, los que avisaron a la diosa y descubrieron al autor. Aunque el mito mas conocido afirma que al décimo día la diosa se encuentra con Hécate, quien le sugiere que consulte a Helio, el dios que todo lo ve.
Este dios efectivamente ha contemplado lo sucedido y se lo relata a la infortunada madre. La cólera de Deméter es tal que abandona el Olimpo, se disfraza de vieja y se niega cumplir sus funciones mientras su hija no le sea devuelta.
Se dirige a Eleusis, disfrazada de anciana, y se sienta en una piedra, conocida como la piedra sin alegría. Una anciana de nombre Yambe, hija de Pan y la ninfa Eco. Mas alegre, la diosa entra al servicio del rey Céleo y su esposa Metanira.
Agradecida por la hospitalidad de éstos, decide hacer inmortal a Demofonte, infante al que ella servía de nodriza. Pero mientras practicaba los ritos necesarios, fue interrumpida por Metanira y el niño falleció.
Como compensación Deméter otorgó grandes dones a Triptólemo, hermano del fallecido. Según otras versiones Demofonte no muere, simplemente no alcanza la inmortalidad. El destierro de la diosa incide en las cosechas, hace que la tierra se vuelva estéril. Como la diosa sigue negándose a hacer fructificar los campos, Zeus envía primero a Iris y después poco a poco a todos los dioses del Olimpo para convencerla de que regrese y fertilice la tierra. Ante el nulo resultado de sus embajadas, Zeus cede y manda a Hermes al Hades con el mensaje de que Perséfone debe ser devuelta. Como la muchacha ha probado la comida de los muertos, ya no le es posible regresar.
Entonces se decidió una solución de compromiso. Para contentar a Deméter, el dios dictaminó que a partir de aquel momento, la chica pasase la mitad del año junto a su esposo en el Tártaro, cuando Perséfone permanece junto a su esposo el suelo queda estéril, es la triste estación de invierno, y la otra mitad del año con su madre entre los vivos, cuando la joven sube al Olimpo, los tallos verdes la acompañan, comienza la primavera.
Un mito cuenta que mientras la diosa buscaba a su hija, Poseidón enamorado de ella, la acosaba continuamente. En una ocasión Deméter, para esquivar a su pretendiente, se transformó en yegua, pero el se metamorfoseó en caballo y de esta unión nació el corcel llamado Arión y una hija a la que llamaban el Ama. Por este mito a Deméter se le relaciona con las estaciones del año.

Representaciones
Se solía retratar a Deméter subida a un carro, y asociada con frecuencia a imágenes de la cosecha, incluyendo flores, fruta y grano. A veces se la pintaba también con Perséfone.
Sus atributos son la espiga, el narciso y la adormidera. Su ave la grulla. Su víctima predilecta la trucha. Se la representa coronada con espigas, sentada y llevando en la mano una antorcha o una serpiente.

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